Los impuestos y otras fuentes de ingresos conforman los recursos colectivos que necesitamos para satisfacer las necesidades crecientes de D.C. e invertir en servicios públicos que permiten que los residentes prosperen, entre los que se incluyen los programas de educación para la primera infancia.
La Coalición Under 3 DC (U3DC) está exigiendo inversiones importantes en los programas dirigidos a la primera infancia para el año fiscal (FY) 2027 y el futuro, y es necesario aumentar la recaudación para estar a la altura del momento y que el Distrito cumpla con lo que prometió a los niños. Los programas que nos importan se encuentran significativamente desfinanciados, y con las presiones en el presupuesto de D. C. en todos los programas, los legisladores deben aumentar la recaudación a fin de cumplir con los importantes compromisos que se han asumido. Por ejemplo:
- El programa de subsidios para cuidado infantil requiere una inversión adicional de $31 millones solo para mantener los números de casos y otros $26 millones para seguir su ritmo de crecimiento.
- En el presupuesto para el FY 2027, no hay ni un centavo asignado al Fondo de Equidad Salarial (PEF), que requiere, como mínimo, $94.2 millones para restablecer el recorte y sostener el crecimiento del programa.
- La Coalición también está exigiendo a la Alcaldesa y al Concejo de D. C. el aumento de otras inversiones que contemple la inflación, por ejemplo, de los fondos para los servicios de visitas al hogar, HealthySteps y Healthy Futures.[1]
Todos los niños merecen un comienzo sólido y educación de alta calidad desde el nacimiento, y los maestros de educación temprana que imparten estos cuidados y educación merecen salarios dignos y atención médica. Las necesidades de financiamiento de los programas de educación temprana son significativas, pero este desafío tiene precedentes. El Concejo de D. C. aprobó cambios en 2021 que hicieron que el código tributario del Distrito fuese más progresivo y exigiera que los residentes con altos ingresos debieran pagar más en impuestos. Los legisladores asignaron cerca de la mitad de los fondos recaudados para establecer el PEF.[2] Los legisladores deben aumentar la recaudación para conseguir financiamiento suficiente para la educación temprana y la protección social, especialmente ahora que las nuevas políticas federales están perjudicando a los más vulnerables.[3]
Cerrar los vacíos legales y gravar la riqueza ayudará a D. C. a financiar la educación temprana
Los legisladores deben considerar dos generadores de ingresos públicos para la educación temprana y otros apoyos que ayuden a los residentes a cubrir sus gastos y necesidades. El primero es un impuesto a la actividad comercial (BAT). Debido a restricciones federales, D. C. exime exclusivamente de tributación a ciertas empresas, entre las que se incluyen importantes bufetes de abogados, grupos de presión y empresas consultoras, cuyos propietarios son, en su mayoría, personas blancas. Estos beneficios recaen en su totalidad en empresarios bien acomodados que viven fuera de D. C. Un BAT corregiría este vacío legal ampliando la base de la tributación sin aumentar los impuestos a las empresas que ya contribuyen de manera significativa a los recursos colectivos de D. C.[4] La recaudación del BAT sería sustancial: con una tasa del 2 por ciento, se podrían recaudar $500 millones.[5]
Si bien con el BAT se recaudarían los ingresos que necesitamos, una vez aprobado el impuesto, al Distrito le llevaría al menos un año poder cobrarlos. Para impulsar la equidad en el código tributario y aumentar la recaudación más rápidamente, D. C. también debería aumentar la tasa tributaria sobre los ingresos por ganancias de capital de los residentes acaudalados, que son las ganancias generadas a partir de inversiones en acciones y bienes raíces, entre otras. Esto apuntaría a los más adinerados que ya reciben un tratamiento tributario preferencial que hace que su riqueza sea gravada con menor frecuencia (si se compara con los ingresos de los trabajadores a través de cheques de pago) y que les permite trasladar vastas sumas de dinero a sus herederos sin pagar impuestos. Al Distrito, esto le cuesta decenas de millones al año.[6]
El Distrito tiene una de las más altas concentraciones de riqueza del país. Esto es negativo para todos los residentes, ya que la concentración extrema de riqueza genera una inequidad extrema que tanto refleja y exacerba la inequidad racial y limita las oportunidades económicas para la mayoría. Gravar más las ganancias de capital podría reducir la inequidad descontrolada que enfrenta hoy en día el Distrito.[7]
Durante el debate sobre el presupuesto para el FY 2026, el Concejo de D. C. rechazó una medida que habría gravado las ganancias de capital de forma más contundente.[8] En este próximo ciclo de presupuesto, el Concejo no puede rechazar propuestas para gravar la riqueza, ya que es necesario aumentar la recaudación para lograr un sistema próspero para la primera infancia. Invertir en estos programas es fundamental para el bienestar de las familias de D. C. y para la economía en general, y aumentar la recaudación a través del BAT, de las ganancias de capital y de otras opciones progresivas puede ayudarnos a lograr dicho objetivo.
